Solemnidad: 1 de enero
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
La antigüedad de esta fiesta mariana se puede constatar en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones. Se sabe que es la primer celebración mariana que apareció en la Iglesia Occidental, sin embargo, cuando el rito romano comenzó a celebrar la octava de Navidad, conmemorando la circuncisión del Niño Jesús, desapareció esta fiesta.
Fue recién en el año 1931 que el Papa Pío XI, con ocasión del XV Centenario del Concilio de Éfeso (431), instituyó la Fiesta Mariana para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios; pero en la última reforma del calendario –luego del Concilio Vaticano II– se trasladó la fiesta al 1 de enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título de Santa María, Madre de Dios.
De esta manera, esta Fiesta Mariana se encuentra en un marco litúrgico más adecuado, en el tiempo de la Navidad del Señor; y al mismo tiempo, todos los católicos empezamos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María.
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miércoles, 31 de diciembre de 2014
domingo, 21 de diciembre de 2014
SAN FRANCISCO DE ASÍS CON LOS POBRES Y LOS ANIMALES
ORACIÓN SIMPLE (san Francisco de Asís)
Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde hay desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.
Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, como consolar,
ser comprendido, como comprender,
ser amado, como amar.
Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.
viernes, 12 de diciembre de 2014
SANTA LUCÍA
Fiesta: 13 de diciembre
Lucía vivió en los primeros siglos del cristianismo, en la época de las peores persecuciones a los cristianos.
Pertenecía a una adinerada familia de Siracusa. La madre, Eutiquia, cuando quedó viuda, quería hacer casar a la hija con un joven paisano. Lucía, que había hecho voto de virginidad por amor a Cristo, logró que se aplazara la boda, entre otras cosas porque su madre se había enfermado gravemente. Devota de santa Águeda, la mártir de Catania, que había vivido medio siglo antes, Lucía quiso llevar a su madre enferma a la tumba de la santa. De esa peregrinación la madre regresó completamente curada y por eso le permitió a la hija seguir el camino que deseaba, permitiéndole dar a los pobres de la ciudad su rica dote.
El novio rechazado se vengó acusando a Lucía ante el procónsul Pascasio por ser ella cristiana. El procónsul la amenazó de ser llevada a un prostíbulo para que saliera contaminada. Cuando quisieron llevarla, el cuerpo de Lucía se puso tan pesado que más de diez hombres no lograron moverla ni un palmo. Entonces un golpe de espada hirió a Lucía, fue decapitada, pero aun con la garganta cortada la joven siguió exhortando a los fieles para que antepusieran los deberes para con Dios a los de las criaturas.
La tradición cuenta que ella misma pidió que le quitaran sus bellísimos ojos para que su prometido dejara de perseguirla.
Lucía vivió en los primeros siglos del cristianismo, en la época de las peores persecuciones a los cristianos.
Pertenecía a una adinerada familia de Siracusa. La madre, Eutiquia, cuando quedó viuda, quería hacer casar a la hija con un joven paisano. Lucía, que había hecho voto de virginidad por amor a Cristo, logró que se aplazara la boda, entre otras cosas porque su madre se había enfermado gravemente. Devota de santa Águeda, la mártir de Catania, que había vivido medio siglo antes, Lucía quiso llevar a su madre enferma a la tumba de la santa. De esa peregrinación la madre regresó completamente curada y por eso le permitió a la hija seguir el camino que deseaba, permitiéndole dar a los pobres de la ciudad su rica dote.
El novio rechazado se vengó acusando a Lucía ante el procónsul Pascasio por ser ella cristiana. El procónsul la amenazó de ser llevada a un prostíbulo para que saliera contaminada. Cuando quisieron llevarla, el cuerpo de Lucía se puso tan pesado que más de diez hombres no lograron moverla ni un palmo. Entonces un golpe de espada hirió a Lucía, fue decapitada, pero aun con la garganta cortada la joven siguió exhortando a los fieles para que antepusieran los deberes para con Dios a los de las criaturas.
La tradición cuenta que ella misma pidió que le quitaran sus bellísimos ojos para que su prometido dejara de perseguirla.
domingo, 30 de noviembre de 2014
NUESTRA SEÑORA DE LOS MILAGROS DE CAACUPÉ
Patrona de Paraguay
Fiesta: 8 de diciembre
Alrededor del año 1600 un aborigen Guaraní convertido al cristianismo escapaba de un grupo de aborígenes de otra tribu que lo perseguían.
Al verse desesperado, se escondió detrás de un gran árbol y se encomendó a la Virgen, prometiéndole que si lo salvaba de esa situación le haría con la madera de aquél gran árbol una imagen para su veneración.
Así fue. El grupo de aborígenes que lo acechaban no pudo encontrarlo y se alejaron del lugar. Cuando se encontró fuera de peligro cumplió con su promesa, y la misma imagen de la Virgen que esculpió aquel Guaraní es la que se venera hoy como Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé, en su Santuario de Paraguay.
Es la patrona de Paraguay.
Fiesta: 8 de diciembre
Alrededor del año 1600 un aborigen Guaraní convertido al cristianismo escapaba de un grupo de aborígenes de otra tribu que lo perseguían.
Al verse desesperado, se escondió detrás de un gran árbol y se encomendó a la Virgen, prometiéndole que si lo salvaba de esa situación le haría con la madera de aquél gran árbol una imagen para su veneración.
Así fue. El grupo de aborígenes que lo acechaban no pudo encontrarlo y se alejaron del lugar. Cuando se encontró fuera de peligro cumplió con su promesa, y la misma imagen de la Virgen que esculpió aquel Guaraní es la que se venera hoy como Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé, en su Santuario de Paraguay.
Es la patrona de Paraguay.
miércoles, 26 de noviembre de 2014
BEATO SANTIAGO ALBERIONE
Fiesta: 26 noviembre
Santiago Alberione nació en San Lorenzo di Fossano (Italia)
el 4 de abril de 1884. Hijo de una familia de campesinos trabajadores. Él mismo
relató, en el libro Abundantes Divitae, que a los seis años de edad sintió
el llamado a ser sacerdote. Todo sus esfuerzos, sus estudios y hasta los
tiempos de descanso apuntaron hacia esta meta. Hasta que en el año 1896 entró
al seminario, y en 1907 se ordenó sacerdote.
En la noche que va del 31 de diciembre de 1900 al 1 de enero
de 1901, todavía siendo seminarista, recibió con mayor claridad el llamado a un
mayor compromiso. Fue en la adoración al Santísimo, donde la voz del Maestro se
convirtió en luz y alimento para su misión: "Vengan a mi todos".
Con ese llamado en el corazón, y cautivado por la persona y
los escritos de san Pablo, en 1914 comenzó las fundaciones. La primera fue una
congregación religiosa masculina “Sociedad de San Pablo”, cuya misión
apostólica es el anuncio del Evangelio con los medios de comunicación social. En
un periodo que va desde 1914 hasta 1960, Alberione fundó las cinco
congregaciones religiosas, los cuatro Institutos agregados y la Unión de
Cooperadores que hoy forman la gran Familia Paulina. Una Familia que vive para dar
y anunciar a Jesús Maestro y Pastor, Camino, Verdad y Vida.
Alberione participó del Concilio Vaticano II, en especial en
lo concerniente a la evangelización con los medios de comunicación social. El
28 de junio de 1969, el papa Pablo VI, en una audiencia en que recibió a
Santiago Alberione, lo describió así: “Mírenlo ahí humilde, silencioso,
incansable, recogido en sus pensamientos, que van de la oración a las obras,
siempre atento a interpretar los signos de los tiempos. El padre Alberione ha
dado a la Iglesia nuevos instrumentos para expresarse, nuevos medios para dar
vigor y amplitud a su apostolado.”
Santiago Alberione falleció el 26 de noviembre
de 1971. En el año 2002 la Santa Sede lo declaró patrono de Internet y el 27 de
abril de 2003 el papa Juan Pablo II lo declaró Beato.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
ADVIENTO - CICLO B
El tiempo de Adviento prepara a la Iglesia para conmemorar
la venida histórica de Jesús, el Redentor en Navidad. Todos los años el
Adviento comienza el domingo más próximo al 30 de noviembre y se extiende
durante cuatro semanas; la última semana se interrumpe ante la celebración de
la Navidad el 25 de diciembre. Es un tiempo de conversión y preparación, pero
también de alegría y esperanza. En los primeros días se nos invita a vivir
vigilantes y preparados, y luego se nos invita a adentrarnos en los acontecimientos
históricos que rodearon el nacimiento de Jesús, como la visita de María a
Isabel, o el nacimiento de Juan Bautista.
Lecturas para los cuatro domingos de Adviento del CICLO B:
1º Domingo de adviento: Mc 13, 33-37
«Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo
llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa
al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al
portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no
saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto
del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre
dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!».
2º Domingo de adviento: Mc 1, 1-8
Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios.
Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una
voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos,
así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de
conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos
los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del
Jordán, confesando sus pecados.
Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de
cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: «Detrás
de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de
ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado
a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo».
3º Domingo de adviento: Jn 1, 6-8. 19-28
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino
como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio
de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz.
Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos
enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: «¿Quién eres
tú?». Él confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: «Yo no soy el
Mesías». «¿Quién eres, entonces?», le preguntaron: «¿Eres Elías?». Juan
dijo: «No». «¿Eres el Profeta?». «Tampoco», respondió. Ellos insistieron:
«¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado?
¿Qué dices de ti mismo?». Y él les dijo: «Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor,
como dijo el profeta Isaías».
Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a
preguntarle: «¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías,
ni el Profeta?». Juan respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de
ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: él viene después de mí, y
yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia». Todo esto sucedió en
Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.
4º Domingo de adviento: Lc 1, 26-38En
el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea,
llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre
perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era
María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena
de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella quedó
desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el
Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás
y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será
llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará
sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin». María dijo
al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?». El
Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del
Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado
Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su
vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque
no hay nada imposible para Dios». María dijo entonces: «Yo soy la
servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho». Y el Ángel se
alejó.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
VIRGEN DESATANUDOS
MARÍA, LA QUE DESATA LOS NUDOS
Fiesta: 8 de diciembre
La devoción y la advocación de María la que “desata los nudos”, proviene de una hermosa pintura en la que se representa a la Virgen María (Inmaculada Concepción) desatando los nudos de una cinta. El cuadro fue pintado por el artista alemán Johann Georg Melchior Schmidtner, alrededor del año 1700. El cuadro original se encuentra en la iglesia “San Pedro am Perlach”, de Augsburgo, Alemania. En la pintura puede verse a la Virgen María rodeada de ángeles pequeños, protegida por la luz del Espíritu Santo. La Virgen se encuentra de pie pisando la cabeza de la serpiente. Un ángel a su izquierda le alcanza las cintas anudadas y otro ángel a su derecha recoge las cintas estiradas. Esta imagen tiene una clara referencia a los problemas humanos que atascan la relación amorosa entre Dios padre y las personas y la intervención maternal de María. Así está plasmado en un antiguo escrito de san Ireneo: "el nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María".
Fiesta: 8 de diciembre
La devoción y la advocación de María la que “desata los nudos”, proviene de una hermosa pintura en la que se representa a la Virgen María (Inmaculada Concepción) desatando los nudos de una cinta. El cuadro fue pintado por el artista alemán Johann Georg Melchior Schmidtner, alrededor del año 1700. El cuadro original se encuentra en la iglesia “San Pedro am Perlach”, de Augsburgo, Alemania. En la pintura puede verse a la Virgen María rodeada de ángeles pequeños, protegida por la luz del Espíritu Santo. La Virgen se encuentra de pie pisando la cabeza de la serpiente. Un ángel a su izquierda le alcanza las cintas anudadas y otro ángel a su derecha recoge las cintas estiradas. Esta imagen tiene una clara referencia a los problemas humanos que atascan la relación amorosa entre Dios padre y las personas y la intervención maternal de María. Así está plasmado en un antiguo escrito de san Ireneo: "el nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María".
miércoles, 5 de noviembre de 2014
SAN ALBERTO MAGNO
Fiesta: 15 noviembre

San Alberto Magno nació en Lauingen, Baviera, a inicios del siglo XIII. A los 16 años se trasladó a Padua para cursar sus estudios universitarios. Fue allí donde conoció al superior general de los dominicos que lo encauzó hacia la vida religiosa.
En el año 1229, vistió el hábito de los frailes predicadores (dominicos) y fue enviado a Colonia, en donde se encontraba la escuela más importante de la Orden. Enseñó en Hildesheim, Friburgo, Ratisbona, Estrasburgo, Colonia y París. Era tal la concurrencia de alumnos a sus clases, que se vio obligado a enseñar en la plaza pública.
Fue elegido superior provincial de Alemania, entonces abandonó la cátedra de París para estar constantemente presente entre las comunidades que se le habían confiado. Recorría a pie las regiones alemanas. Posteriormente fue nombrado obispo de Ratisbona y a pesar de su elevada dignidad, supo dar ejemplo de un total desapego de los bienes terrenos.
Posteriormente solicitó la renuncia a su alto cargo, y regresó a la vida común del convento y a la enseñanza en la universidad de Colonia. Murió en Colonia el 15 de noviembre de 1280.

San Alberto Magno nació en Lauingen, Baviera, a inicios del siglo XIII. A los 16 años se trasladó a Padua para cursar sus estudios universitarios. Fue allí donde conoció al superior general de los dominicos que lo encauzó hacia la vida religiosa.
En el año 1229, vistió el hábito de los frailes predicadores (dominicos) y fue enviado a Colonia, en donde se encontraba la escuela más importante de la Orden. Enseñó en Hildesheim, Friburgo, Ratisbona, Estrasburgo, Colonia y París. Era tal la concurrencia de alumnos a sus clases, que se vio obligado a enseñar en la plaza pública.
Fue elegido superior provincial de Alemania, entonces abandonó la cátedra de París para estar constantemente presente entre las comunidades que se le habían confiado. Recorría a pie las regiones alemanas. Posteriormente fue nombrado obispo de Ratisbona y a pesar de su elevada dignidad, supo dar ejemplo de un total desapego de los bienes terrenos.
Posteriormente solicitó la renuncia a su alto cargo, y regresó a la vida común del convento y a la enseñanza en la universidad de Colonia. Murió en Colonia el 15 de noviembre de 1280.
viernes, 31 de octubre de 2014
PARÁBOLA DEL PADRE MISERICORDIOSO o DEL HIJO PRÓDIGO – PARTE 3
Parábola del Padre Misericordioso o del Hijo Pródigo (Lc 15,
11-32)
«Jesús dijo también: ‘Un hombre tenía dos hijos. El menor de
ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de herencia que me corresponde”. Y
el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió
todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una
vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel
país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de
los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él
hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero
nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre
tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré
a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya
no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros”. Entonces
partió y volvió a la casa de su padre.
Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió
profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo:
“Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo”. Pero
el padre dijo a sus servidores: “Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo,
pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero
engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha
vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado”. Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la
casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de
los sirvientes, le preguntó qué significaba eso. Él le respondió: “Tu hermano
ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha
recobrado sano y salvo”. Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para
rogarle que entrara, pero él le respondió: “Hace tantos años que te sirvo, sin
haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un
cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha
vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el
ternero engordado!”. Pero el padre le dijo: “Hijo mío, tú estás siempre conmigo,
y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano
estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”’.»
PARÁBOLA DEL PADRE MISERICORDIOSO o DEL HIJO PRÓDIGO – PARTE 2
Parábola del Padre Misericordioso o del Hijo Pródigo (Lc 15,
11-32)
«Jesús dijo también: ‘Un hombre tenía dos hijos. El menor de
ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de herencia que me corresponde”. Y
el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió
todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una
vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel
país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de
los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él
hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero
nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre
tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré
a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya
no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros”. Entonces
partió y volvió a la casa de su padre.
Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió
profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo:
“Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo”. Pero
el padre dijo a sus servidores: “Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo,
pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero
engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha
vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado”. Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la
casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de
los sirvientes, le preguntó qué significaba eso. Él le respondió: “Tu hermano
ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha
recobrado sano y salvo”. Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para
rogarle que entrara, pero él le respondió: “Hace tantos años que te sirvo, sin
haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un
cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha
vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el
ternero engordado!”. Pero el padre le dijo: “Hijo mío, tú estás siempre conmigo,
y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano
estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”’.»
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