miércoles, 23 de septiembre de 2015

SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Fiesta: 29 de septiembre



La misión de san Miguel Arcángel se lee en libro del Apocalipsis.
Apocalipsis 12, 7-12:
«Entonces se libró una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron contra el Dragón, y este contraatacó con sus ángeles, pero fueron vencidos y expulsados del cielo. Y así fue precipitado el enorme Dragón, la antigua Serpiente, llamada Diablo o Satanás, y el seductor del mundo entero fue arrojado sobre la tierra con todos sus ángeles. Y escuché una voz potente que resonó en el cielo:
 
“Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías,  porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que día y noche los acusaba delante de nuestro Dios. Ellos mismos lo han vencido, gracias a la sangre del Cordero y al testimonio que dieron de él, porque despreciaron su vida hasta la muerte.
 
¡Que se alegren entonces el cielo y sus habitantes, pero ay de ustedes, tierra y mar, porque el Diablo ha descendido hasta ustedes con todo su furor, sabiendo que le queda poco tiempo!”.»
 
También es nombrado en la Biblia en el libro de Daniel, y en el Nuevo Testamento en la carta de san Judas.
Daniel 10, 13:
«El ángel príncipe del reino de Persia se me ha opuesto durante veintiún días; pero Miguel, uno de los ángeles príncipes más altos, vino en mi ayuda, pues yo me había quedado solo junto a los reyes de Persia.»
Carta de San Judas, versículo 9:
«Ahora bien, el mismo arcángel Miguel, cuando se enfrentaba con el demonio y discutía con él, respecto del cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir contra él ningún juicio injurioso, sino que dijo solamente: “Que el Señor te reprima”.»

miércoles, 16 de septiembre de 2015

SANTA MARÍA DE CERVELLÓN

Fiesta: 19 de septiembre



María de Cervellón (o Cervelló) nació en el año 1230 en Barcelona, España. En su juventud escuchó un sermón predicado por un religioso de la Orden de Nuestra Señora de la Merced y quedó profundamente conmovida por el apostolado y la misión con los cristianos esclavos y cautivos en manos de los turcos. Decidió hacer todo lo que estuviera a su alcance para aliviarles. En el año 1265 se unió a una pequeña comunidad de mujeres piadosas que vivían cerca del monasterio de los Mercedarios y que dedicaban sus vidas a la oración y a las buenas obras para los cautivos, bajo la dirección de los mismos religiosos mercedarios. Al poco tiempo estas mujeres obtuvieron el permiso para ser la rama femenina de la Orden de la Merced. María fue electa unánimemente como la primera superiora de la orden. Por su inmensa caridad para con los necesitados, le comenzaron a llamar María del Socós (María del Socorro) nombre por el cual todavía se le venera en Cataluña. Falleció el 19 de septiembre de 1290.
Su culto como santa fue aprobado por el papa Inocencio XII en 1692, y sus restos incorruptos se encuentran en la iglesia de los frailes mercedarios de Barcelona, hoy Basílica de la Merced.
Se la representa con una embarcación debido a que hay relatos que dicen que fue vista, en vida y después de muerta, ir sobre las alas del viento en ayuda de las naves de la redención combatidas por el mar. Es patrona de los navegantes.

martes, 8 de septiembre de 2015

EL SEÑOR DEL MILAGRO, DE SALTA

Fiesta: 14 de  septiembre



Cuenta la historia que en septiembre de 1592 llegó a la Iglesia de Salta (Argentina) una imagen de Cristo Crucificado, imagen que venía desde España enviada por un antiguo obispo del lugar.
Por muchos años ese Cristo quedó olvidado, sin ningún recuerdo especial, en el altar de las Ánimas de la Iglesia.
En 1692 unos terribles terremotos azotaron la región, y la gente desolada y desesperada se dirigió a la Iglesia a buscar consuelo y esperanza. Hicieron una procesión con Jesús Sacramentado alrededor de la plaza.
Uno de los Padres de la Compañía de Jesús, José Carrión, afligido por la situación, sintió una voz que con toda claridad le decía que mientras no sacasen al Santo Cristo, abandonado en el Altar de las Ánimas, no cesarían los terremotos.
Las campanas llamaron a la penitencia, invitando a la primera procesión, donde salieron el Cristo y la Virgen del Milagro, a la que acudieron las autoridades civiles y militares junto a los pobladores, presididos por los sacerdotes. Una multitud lloraba afligida, golpeándose el pecho, clamando misericordia.
Los terremotos cesaron. Así nació el milagro de la conversión de un pueblo  en el Amor de Dios.
En la actualidad, cada año, miles y miles de peregrinos siguen llegando devotamente de diferentes lugares para celebrar a sus protectores y demostrarles agradecimiento, fidelidad y amor.

jueves, 3 de septiembre de 2015

VIRTUDES CARDINALES



Las virtudes humanas son actitudes firmes, disposiciones estables, perfecciones habituales del entendimiento y de la voluntad que regulan nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían nuestra conducta según la razón y la fe. Proporcionan facilidad, dominio y gozo para llevar una vida moralmente buena. El hombre virtuoso es el que practica libremente el bien.
Cuatro virtudes desempeñan un papel fundamental en la persona. Por eso se las llama “cardinales”; todas las demás virtudes se agrupan en torno a ellas. Estas cuatro son: la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.
La prudencia: es la virtud que dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo.
La justicia: es la virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido.
La fortaleza: es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien. Reafirma la resolución de resistir a las tentaciones y de superar los obstáculos en la vida moral.
La templanza: es la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad.

Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica. Números 1804, 1805, 1806, 1807, 1808 y 1809.