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lunes, 13 de enero de 2014
LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN - Línea del tiempo, PARTE 2
Los israelitas permanecieron en Egipto 400 años. Al principio, los israelitas vivían pacíficamente, pero más tarde fueron hechos esclavos por el faraón de Egipto y utilizados como mano de obra para la construcción de las grandes obras públicas.
De todos los israelitas Dios escogió a Moisés, y desde una zarza ardiente le comunicó que debería liberar al pueblo de la esclavitud de Egipto. Así, guiado por Moisés el pueblo fue liberado, celebraron la primera Pascua y caminaron por el desierto durante 40 años hasta llegar a la tierra prometida.
En el monte Sinaí, Dios le entregó a Moisés los 10 Mandamientos, con los que se sellaba la Alianza de Dios con su Pueblo.
Al llegar a la tierra prometida, los israelitas la encontraron ocupada. Dios eligió a Josué como sucesor de Moisés, y lo puso al frente del pueblo. Después de muchos años de luchas se logró la conquista.
El pueblo se dividió en 12 tribus y Dios eligió a los Jueces para conducirlas.
LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN - Línea del tiempo, PARTE 1
Dios llama a Abraham, el primero de los patriarcas, para pedirle que deje su país y se dirija a la tierra que Él le mostrará. Abraham fue padre de Isaac, Isaac fue padre de Esaú y Jacob. Jacob tuvo 12 hijos que dieron origen a las 12 tribus de Israel.
Algunos clanes o tribus descendientes de los patriarcas tuvieron que emigrar a Egipto para sobrevivir.
sábado, 28 de diciembre de 2013
LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Fiesta: Domingo después de Navidad
“En este primer domingo después de la Navidad, la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia. Como en Belén, la mirada de fe nos permite abrazar al mismo tiempo al Niño divino y a las personas que están con él: su Madre santísima, y José, su padre putativo. ¡Qué luz irradia este icono de grupo de la santa Navidad! Luz de misericordia y salvación para el mundo entero, luz de verdad para todo hombre para la familia humana y para cada familia. ¡Cuán hermoso es para los esposos reflejarse en la Virgen María y en su esposo José! ¡Cómo consuela a los padres especialmente si tienen un hijo pequeño! ¡Cómo ilumina a los novios que piensan en sus proyectos de vida! El hecho de reunirnos ante la cueva de Belén para contemplar en ella a la Sagrada Familia, nos permite gustar de modo especial el don de la intimidad familiar y nos impulsa a brindar calor humano y solidaridad concreta en las situaciones por desgracia numerosas en las que por varios motivos falta la paz, falta la armonía, en una palabra, falta la "familia". El mensaje que viene de la Sagrada Familia es ante todo un mensaje de fe: la casa de Nazaret es una casa en la que Dios ocupa verdaderamente un lugar central.”
Juan Pablo II.
domingo, 22 de diciembre de 2013
SAN ESTEBAN, primer mártir
Fiesta: 26 diciembre


A San Esteban se le llama "protomartir" porque fue el primer mártir de toda la historia cristiana. Vivió en la misma época de Jesús y murió muy poco después de él.
El testimonio de este santo está narrado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 7, del Nuevo Testamento.
San Esteban era uno de los hombres de confianza de los apóstoles; habló y defendió muy bien a Jesús, algo que entre los judíos generó cierto desconcierto. Por tal razón, la tradición señala que fue llevado ante el Tribunal Supremo de la Nación, es decir el Sanedrín, para ser acusado con falsos testigos, los cuales argumentaron que Esteban afirmaba que Jesús iba a destruir el templo y a acabar con las leyes de Moisés.
Sin embargo, el santo no se atemorizó, y por el contrario, pronunció un impresionante discurso en el cual exhortó a los judíos a creer en Jesús.
Llenos de ira, éstos lo arrastraron fuera de la ciudad y lo apedrearon.
Los que lo apedreaban dejaron sus vestidos junto a un joven llamado Saulo (el futuro San Pablo que luego se convirtió) y que aprobaba aquel delito. Mientras lo apedreaban, Esteban decía: "Señor Jesús, recibe mi espíritu". Y de rodillas dijo con fuerte voz: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado". Y diciendo eso, murió.
Los cristianos lo rescataron y dieron a su cuerpo digna sepultura.
El testimonio de este santo está narrado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 7, del Nuevo Testamento.
San Esteban era uno de los hombres de confianza de los apóstoles; habló y defendió muy bien a Jesús, algo que entre los judíos generó cierto desconcierto. Por tal razón, la tradición señala que fue llevado ante el Tribunal Supremo de la Nación, es decir el Sanedrín, para ser acusado con falsos testigos, los cuales argumentaron que Esteban afirmaba que Jesús iba a destruir el templo y a acabar con las leyes de Moisés.
Sin embargo, el santo no se atemorizó, y por el contrario, pronunció un impresionante discurso en el cual exhortó a los judíos a creer en Jesús.
Llenos de ira, éstos lo arrastraron fuera de la ciudad y lo apedrearon.
Los que lo apedreaban dejaron sus vestidos junto a un joven llamado Saulo (el futuro San Pablo que luego se convirtió) y que aprobaba aquel delito. Mientras lo apedreaban, Esteban decía: "Señor Jesús, recibe mi espíritu". Y de rodillas dijo con fuerte voz: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado". Y diciendo eso, murió.
Los cristianos lo rescataron y dieron a su cuerpo digna sepultura.
jueves, 19 de diciembre de 2013
ADORACIÓN DE LOS PASTORES
Después que los ángeles volvieron al
cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que
ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado». Fueron
rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el
pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre
este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados
de lo que decían los pastores.
Mientras tanto, María conservaba estas
cosas y las meditaba en su corazón. Y
los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían
visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.
Lc 2, 15-20
lunes, 9 de diciembre de 2013
SANTA ADELAIDA (o Santa Adela)
Fiesta: 16 de diciembre
Vivió en el siglo X, y fue reina de Italia y emperatriz del imperio Romano Germánico.
La historia cuenta que se casó muy joven con Lotario, el rey de Italia en aquella época, y que juntos tuvieron una hija a la que llamaron Emma. Pero el rey Lotario murió cuando Adelaida era muy joven, apenas tenía 18 años. A pesar de su corta edad asumió todo su rol de reina.
Después de muchas dificultades y problemas con otros reyes, decidió volver a casarse, y lo hizo con Otón el grande, emperador del imperio Romano Germánico. Con él tuvo otro hijo y dejó el reinado de Italia.
Durante su vida como emperatriz tuvo que afrontar trampas, envidias, traiciones, mentiras y falsedades. Ante todos esos problemas, Adelaida siempre mostró una madurez única y una fidelidad fuerte a sus principios cristianos.
La emperatriz se dedicó a hacer el bien. Protegió, socorrió y consoló a los necesitados. Consideraba el poder como una carga para ella y un servicio para el bien del pueblo. No era injusta, ni vengativa con quienes le hacían el mal. Aunque no le gustaban mucho las tareas políticas del reino, siempre mostró un esmero infatigable.
Rezaba, se mortificaba y expiaba por los pecados de su pueblo.
La gente la consideraba una santa. Murió en Alemania en el año 999.
domingo, 1 de diciembre de 2013
LA INMACULADA CONCEPCIÓN
Fiesta: 8 de diciembre


Decir que María es la Inmaculada
Concepción significa que Dios le concedió a ella el privilegio de estar libre
de todo pecado desde su nacimiento, por eso María es
la llena de gracia, la toda pura, la Inmaculada.
Celebrar la fiesta de la Inmaculada Concepción de María es celebrar el gran regalo que Dios le hizo a la mujer que sería la mamá de Jesús y nuestra madre. La celebración tiene un origen muy antiguo, pero fue el papa Pío IX quien le dio la importancia mundial que hoy tiene, al proclamar, el 8 de diciembre de 1854, con la bula Ineffabilis Deus, el dogma de la Inmaculada Concepción de María. Cuatro años después, la Virgen se apareció en Lourdes Francia, a Bernardette Soubirous, una pequeña de tan sólo 14 años, afirmándole que ella era la “Inmaculada Concepción”.
Celebrar la fiesta de la Inmaculada Concepción de María es celebrar el gran regalo que Dios le hizo a la mujer que sería la mamá de Jesús y nuestra madre. La celebración tiene un origen muy antiguo, pero fue el papa Pío IX quien le dio la importancia mundial que hoy tiene, al proclamar, el 8 de diciembre de 1854, con la bula Ineffabilis Deus, el dogma de la Inmaculada Concepción de María. Cuatro años después, la Virgen se apareció en Lourdes Francia, a Bernardette Soubirous, una pequeña de tan sólo 14 años, afirmándole que ella era la “Inmaculada Concepción”.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
SAN ANDRÉS, APÓSTOL
Fiesta: 30 de noviembre


Andrés era hermano de Simón
Pedro y como él, pescador en Cafarnaúm, a donde ambos habían llegado desde su
natal Betsaida. Llamado por Jesús para ser uno de sus doce apóstoles, Andrés
fue el primero en ser sacado de las tareas de la pesca en el lago de Tiberíades,
para ser honrado con el título de “pescador de hombres”, junto con Juan.
Andrés y Juan ya eran
discípulos de Juan el bautista, y cuando éste les señaló a Jesús inmediatamente
fueron a su encuentro para preguntarle dónde vivía, demostrando así su deseo de
seguirle.
Además, según el
Evangelio, Andrés fue también el primero que reclutó nuevos discípulos para el
Maestro, ya que al encontrar a su hermano Simón le dijo que había encontrado al
Mesías y lo llevó hasta él.
El Evangelio habla
del apóstol Andrés otras tres veces: en la multiplicación de los panes, cuando
presenta al muchacho con unos panes y unos peces; cuando se hace intermediario
de los forasteros que han ido a Jerusalén y desean ser presentados a Jesús; y
cuando con su pregunta hace que Jesús profetice la destrucción de Jerusalén.
Según Orígenes,
después de Pentecostés Andrés habría predicado el Evangelio en Rusia
meridional, en el Ponto Eusino, en Capadocia, en Galizia y en Bitinia. Luego,
según san Jerónimo, habría pasado a evangelizar Acaya, deteniéndose en
Patrasso, donde habría sufrido el martirio, alrededor del 60, clavado con los
brazos diagonalmente sobre una cruz, que desde entonces se llamó “cruz de san
Andrés”.
domingo, 17 de noviembre de 2013
ADVIENTO - CICLO A
Cuatro domingos de Adviento - CICLO A
4º Domingo de adviento: Mt 1, 18-24
El nacimiento de Jesús fue de esta manera: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes que vivieran juntos, se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo. José su marido, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto. Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque su hijo lo ha concebido por el poder del Espíritu Santo. María tendrá un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “La virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrán por nombre Emanuel” (que significa: “Dios con nosotros”). Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y tomó a María por esposa.
El tiempo de Adviento prepara a la Iglesia para conmemorar la venida
histórica de Jesús, el Redentor en Navidad. Todos los años el Adviento comienza
el domingo más próximo al 30 de noviembre y se extiende durante cuatro semanas;
la última semana se interrumpe ante la celebración de la Navidad el 25 de
diciembre. Es un tiempo de conversión y preparación, pero también de alegría y
esperanza. En los primeros días se nos invita a vivir vigilantes y preparados,
y luego se nos invita a adentrarnos en los acontecimientos históricos que
rodearon el nacimiento de Jesús, como la visita de María a Isabel, o el
nacimiento de Juan Bautista.
Lecturas para los
cuatro domingos de Adviento del CICLO A:
1º Domingo de
adviento: Mt 24, 37-44
En aquel tiempo,
dijo Jesús a sus discípulos: «Como sucedió en tiempos de Noé, así sucederá
también cuando regrese el Hijo del hombre. En aquellos tiempos antes del
diluvio, y hasta el día en que Noé entró en la barca, la gente comía y
bebía y se casaba. Pero cuando menos lo esperaban, vino el diluvio y se los
llevó a todos. Así sucederá también cuando regrese el Hijo del hombre. En aquel
momento, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y otro será
dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y otra será dejada.
Manténganse ustedes despiertos, porque no saben qué día va a venir su Señor. Pero sepan esto, que si el dueño de una casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, se mantendría despierto y no dejaría que nadie se metiera en su casa a robar. Por eso, ustedes también estén preparados; porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen.»
Manténganse ustedes despiertos, porque no saben qué día va a venir su Señor. Pero sepan esto, que si el dueño de una casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, se mantendría despierto y no dejaría que nadie se metiera en su casa a robar. Por eso, ustedes también estén preparados; porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen.»
2º Domingo de
adviento: Mt 3, 1-12
Por aquel tiempo se
presentó Juan el Bautista en el desierto de Judea. En su proclamación decía:
«Vuélvanse a Dios, porque el reino de los cielos está cerca!»
Juan era aquel de quien Dios había dicho por medio del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: “Preparen el camino del Señor; ábranle un camino recto.”» La ropa de Juan estaba hecha de pelo de camello, y se la sujetaba al cuerpo con un cinturón de cuero; su comida eran langostas y miel del monte. La gente de Jerusalén y todos los de la región de Judea y de la región cercana al Jordán salían a oírle. Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán. Pero cuando Juan vio que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: «¡Raza de víboras! ¿Quién les ha dicho a ustedes que van a librarse del terrible castigo que se acerca? Pórtense de tal modo que se vea claramente que se han vuelto al Señor, y no presuman diciéndose a sí mismos: “Nosotros somos descendientes de Abraham”; porque les aseguro que incluso a estas piedras Dios puede convertirlas en descendientes de Abraham El hacha ya está lista para cortar los árboles de raíz. Todo árbol que no da buen fruto, se corta y se hecha al fuego. Yo, en verdad, los bautizo con agua para invitarlos a que se vuelvan a Dios; pero el que viene después de mí los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él es más poderoso que yo, y que ni siquiera merezco llevarle sus sandalias. Trae su pala en la mano y limpiará el trigo en el granero, pero quemará la paja en un fuego que nunca se apagará.»
Juan era aquel de quien Dios había dicho por medio del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: “Preparen el camino del Señor; ábranle un camino recto.”» La ropa de Juan estaba hecha de pelo de camello, y se la sujetaba al cuerpo con un cinturón de cuero; su comida eran langostas y miel del monte. La gente de Jerusalén y todos los de la región de Judea y de la región cercana al Jordán salían a oírle. Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán. Pero cuando Juan vio que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: «¡Raza de víboras! ¿Quién les ha dicho a ustedes que van a librarse del terrible castigo que se acerca? Pórtense de tal modo que se vea claramente que se han vuelto al Señor, y no presuman diciéndose a sí mismos: “Nosotros somos descendientes de Abraham”; porque les aseguro que incluso a estas piedras Dios puede convertirlas en descendientes de Abraham El hacha ya está lista para cortar los árboles de raíz. Todo árbol que no da buen fruto, se corta y se hecha al fuego. Yo, en verdad, los bautizo con agua para invitarlos a que se vuelvan a Dios; pero el que viene después de mí los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él es más poderoso que yo, y que ni siquiera merezco llevarle sus sandalias. Trae su pala en la mano y limpiará el trigo en el granero, pero quemará la paja en un fuego que nunca se apagará.»
3º Domingo de
adviento: Mt 11, 2-11
En aquel tiempo,
Juan, que estaba en la cárcel, tuvo noticias de lo que Cristo estaba
haciendo. Entonces envió algunos de sus seguidores a que le preguntaran si él
era de veras el que había de venir, o si debían esperar a otro. Jesús les
contestó «Vayan y díganle a Juan lo que están viendo y oyendo. Cuéntenle que
los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad,
los sordos oyen, los muertos vuelven a la vida y a los pobres se les anuncia la
buena noticia. ¡Y dichoso aquel que no encuentre en mí motivo de tropiezo!»
Cuando ellos se fueron, Jesús comenzó a hablar a la gente acerca de Juan, diciendo: «¿Qué salieron ustedes a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Y si no, ¿qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido lujosamente? Ustedes saben que los que visten lujosamente están en las casas de los reyes. En fin, ¿a qué salieron? ¿A ver a un profeta? Sí, de veras, y a uno que es mucho más que profeta. Juan es aquel de quien dice la Escritura: “Yo envío mi mensajero delante de ti, para que te prepare el camino.” Les aseguro que, entre todos los hombres, ninguno ha sido más grande que Juan el Bautista; y, sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.»
Cuando ellos se fueron, Jesús comenzó a hablar a la gente acerca de Juan, diciendo: «¿Qué salieron ustedes a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Y si no, ¿qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido lujosamente? Ustedes saben que los que visten lujosamente están en las casas de los reyes. En fin, ¿a qué salieron? ¿A ver a un profeta? Sí, de veras, y a uno que es mucho más que profeta. Juan es aquel de quien dice la Escritura: “Yo envío mi mensajero delante de ti, para que te prepare el camino.” Les aseguro que, entre todos los hombres, ninguno ha sido más grande que Juan el Bautista; y, sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.»
El nacimiento de Jesús fue de esta manera: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes que vivieran juntos, se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo. José su marido, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto. Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque su hijo lo ha concebido por el poder del Espíritu Santo. María tendrá un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “La virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrán por nombre Emanuel” (que significa: “Dios con nosotros”). Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y tomó a María por esposa.
domingo, 10 de noviembre de 2013
CRISTO REY

La solemnidad de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO, es una fiesta que siempre cierra el Año Litúrgico en el que se fue meditando sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio del Reino de Dios. Siempre se celebra el quinto domingo antes de la fiesta de navidad del 25 de diciembre.
Fue el papa Pío XI quien, el 11 de diciembre de 1925,
instituyó esta solemnidad para cerrar el tiempo ordinario del calendario
litúrgico. El objetivo de esta fiesta es recordar la soberanía universal de
Jesucristo. Lo confesamos supremo Señor del cielo y de la tierra, de la Iglesia
y de nuestras almas.
“Jesús le contesto [a Pilato]: –Mi reino no es de este
mundo. Si lo fuera, tendría gente a mi servicio que pelearía para que yo no
fuera entregado a los judíos. Pero mi reino no es de aquí.
Le preguntó entonces Pilato: –¿Así que tú eres rey?
Jesús le contestó: –Tú lo has dicho: soy rey. Yo nací y vine
al mundo para decir lo que es la verdad. Y todos los que pertenecen a la
verdad, me escuchan.”
Jn 18, 36-37
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