Fiesta: 7 marzo
Santas Perpetua y Felicitas (o Felicidad)
Perpetua había nacido en Cartago, era una mujer de familia noble y pagana. Se había convertido al cristianismo en las épocas de la persecución, y era madre de un niño de apenas unos meses de edad. Felicitas era una joven esclava de la familia de Perpetua.
En el año 203, bajo el emperador Septimio Severo, ambas fueron detenidas en Cartago junto con otros adolescentes catecúmenos.
Estas santas mártires son muy conocidas porque Perpetua escribió en prisión el diario de su arresto, de las visitas que recibía, de las visiones y de los sueños, y siguió escribiendo hasta la víspera del suplicio.
Felicitas estaba entonces embarazada, por lo cual, según las leyes no podía ser martirizada hasta que diese a luz, ella rezaba para que el parto llegara pronto, para poder unirse a sus compañeros de martirio. Y así sucedió, la niña nació dos días antes de la fecha establecida para el inhumano espectáculo en el circo, y fue dada en adopción a unos cristianos.
En los días en que estaban apresados, y esperaban el martirio, el papá de Perpetua, que era pagano, le suplicaba, se humillaba, y le recordaba sus deberes para con su pequeño hijo que dejaría huérfano de madre en la casa. Bastaba una palabra de abjuración y ella regresaría a casa. Pero Perpetua, llorando, repetía: “No puedo, soy cristiana”.
Finalmente, el 7 de marzo, las dos mujeres fueron echadas, en el circo de Cartago, a una vaca brava que las corneó bárbaramente, luego fueron decapitadas.
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domingo, 1 de marzo de 2015
domingo, 22 de febrero de 2015
SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA
Fiesta: 27 de febrero
El 1 de marzo de 1838 nació
en el pequeño pueblo de Asís (Italia) un niño llamado Francisco Possenti, quién
al quedar huérfano de madre a los cuatro años, se trasladó con su familia a
Spoleto.
Francisco era un muchacho guapo, muy alegre y
cariñoso. El 22 de agosto de 1856 estaba
asistiendo a una procesión de la Virgen, cuando sintió que María le hablaba al
corazón para hacerle un llamado y una invitación: "Francisco, el mundo ya no es para ti, te espera la vida religiosa". Siguiendo ese
llamado, el 10 de septiembre de 1856 entró en el noviciado pasionista de
Morrovalle (Macerata) y tomó el nombre religioso de “Gabriel de la Virgen
Dolorosa”. Tenía solo 18 años. Su entrega fue con todo su corazón y en la
vida religiosa encontró su felicidad. En su breve pero
fructífero tiempo como religioso, Gabriel se caracterizó por su piedad, su
infatigable vida de oración y penitencia. Sus mayores amores eran
Jesús Crucificado, la Eucaristía y la Virgen María.
En la mañana del 27 de febrero de 1862, con tan
sólo 24 años de edad, Gabriel, sumido en éxtasis de amor y rodeado por los
religiosos que lloraban junto a su lecho, enfermo de tuberculosis, abandonó la
tierra y fue al cielo, invitado por la Virgen María.
Fue canonizado por el papa Benedicto XV en 1920.
jueves, 12 de febrero de 2015
DOMINGOS CUARESMA - Ciclo B
Domingos de CUARESMA – Ciclo B
Primer domingo:
Mc 1, 12-15
Después de esto, el Espíritu llevó a Jesús al desierto. Allí estuvo cuarenta días, viviendo entre las fieras y siendo puesto a prueba por Satanás; y los ángeles le servían.
Después que metieron a Juan en la cárcel, Jesús fue a Galilea a anunciar las buenas noticias de parte de Dios. Decía: «Ya se cumplió el plazo señalado, y el reino de Dios está cerca. Vuélvanse a Dios y acepten con fe sus buenas noticias.»
Después de esto, el Espíritu llevó a Jesús al desierto. Allí estuvo cuarenta días, viviendo entre las fieras y siendo puesto a prueba por Satanás; y los ángeles le servían.
Después que metieron a Juan en la cárcel, Jesús fue a Galilea a anunciar las buenas noticias de parte de Dios. Decía: «Ya se cumplió el plazo señalado, y el reino de Dios está cerca. Vuélvanse a Dios y acepten con fe sus buenas noticias.»
Segundo domingo:
Mc 9, 2-10
Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan,
y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia
de ellos. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como
nadie en el mundo podría blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y
Moisés, conversando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien
estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para
Elías». Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor. Entonces
una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: «Este es mi Hijo
muy querido, escúchenlo». De pronto miraron a su alrededor y no vieron a
nadie, sino a Jesús solo con ellos. Mientras bajaban del monte, Jesús les
prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de
entre los muertos. Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué
significaría «resucitar de entre los muertos».
Tercer domingo:
Jn 2, 13-25
Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y
encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los
cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los
echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las
monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de
palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de
comercio». Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá.
Entonces los judíos le preguntaron: «¿Qué signo nos das para
obrar así?». Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días
lo volveré a levantar». Los judíos le dijeron: «Han sido necesarios
cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en
tres días?». Pero él se refería al templo de su cuerpo. Por eso, cuando
Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron
en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.
Mientras estaba en Jerusalén, durante la fiesta de Pascua,
muchos creyeron en su Nombre al ver los signos que realizaba. Pero Jesús
no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba que lo
informaran acerca de nadie: él sabía lo que hay en el interior del hombre.
Cuarto domingo:
Jn 3, 14-21
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente
en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en
alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna. Porque Dios amó
tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no
muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar
al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es
condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre
del Hijo único de Dios. En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los
hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo
el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras
sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la
luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios».
Quinto domingo:
Jn 12, 20-33
Entre los que habían subido para adorar durante la fiesta,
había unos griegos que se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y
le dijeron: «Señor, queremos ver a Jesús». Felipe fue a decírselo a
Andrés, y ambos se lo dijeron a Jesús. Él les respondió: «Ha llegado la
hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado. Les aseguro que si el
grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da
mucho fruto. El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado
a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. El que quiera
servirme, que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que
quiera servirme, será honrado por mi Padre.
Mi alma ahora está turbada. ¿Y qué diré: “Padre, líbrame de
esta hora”? ¡Si para eso he llegado a esta hora! ¡Padre, glorifica tu Nombre!».
Entonces se oyó una voz del cielo: «Ya lo he
glorificado y lo volveré a glorificar». La multitud que estaba presente y oyó
estas palabras, pensaba que era un trueno. Otros decían: «Le ha hablado un
ángel». Jesús respondió: «Esta voz no se oyó por mí, sino por ustedes. Ahora
ha llegado el juicio de este mundo, ahora el Príncipe de este mundo será
arrojado afuera; y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a
todos hacia mí». Jesús decía esto para indicar cómo iba a morir.
viernes, 16 de enero de 2015
LAS BIENAVENTURANZAS (Mateo 5, 2-12)
Las Bienaventuranzas
Mateo 5, 2-12
"Jesús comenzó a enseñarles, diciendo:
Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les
pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en
herencia.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque
serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados
hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia,
porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y
cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una
gran recompensa en el cielo."
(Tomado de la Biblia “El Libro del Pueblo de Dios”)
miércoles, 14 de enero de 2015
SANTA INÉS
Fiesta: 21 enero

Esta popular santa, patrona de la pureza, vivió en Roma a comienzos del siglo IV.
Con tan sólo doce o trece años había decidido consagrar su virginidad al Señor Jesús, pero por sus riquezas y hermosura, fue pretendida por varios jóvenes de las principales familias romanas, a los cuales se negó. Ante esta negativa, sus pretendientes la denunciaron como cristiana al gobernador (en ese tiempo los cristianos eran perseguidos), y el mismo hijo del prefecto de Roma atentó contra la pureza de Inés. Al ser rechazado, él mismo la denunció como cristiana, y entonces el prefecto Sinfronio utilizó halagos y amenazas para persuadirla, pero al no lograrlo, la llevó y la hizo exponer en una casa de mala vida por haberse negado a rendirle culto a la diosa Vesta. Pero Inés salió prodigiosamente intacta de esa difamante condena, porque el único hombre que se atrevió a acercarse a ella cayó muerto a sus pies.
El gobernador enfurecido la condenó a ser decapitada. El cuerpo de la santa fue sepultado a corta distancia de Roma, junto a la Vía Nomentana.

Esta popular santa, patrona de la pureza, vivió en Roma a comienzos del siglo IV.
Con tan sólo doce o trece años había decidido consagrar su virginidad al Señor Jesús, pero por sus riquezas y hermosura, fue pretendida por varios jóvenes de las principales familias romanas, a los cuales se negó. Ante esta negativa, sus pretendientes la denunciaron como cristiana al gobernador (en ese tiempo los cristianos eran perseguidos), y el mismo hijo del prefecto de Roma atentó contra la pureza de Inés. Al ser rechazado, él mismo la denunció como cristiana, y entonces el prefecto Sinfronio utilizó halagos y amenazas para persuadirla, pero al no lograrlo, la llevó y la hizo exponer en una casa de mala vida por haberse negado a rendirle culto a la diosa Vesta. Pero Inés salió prodigiosamente intacta de esa difamante condena, porque el único hombre que se atrevió a acercarse a ella cayó muerto a sus pies.
El gobernador enfurecido la condenó a ser decapitada. El cuerpo de la santa fue sepultado a corta distancia de Roma, junto a la Vía Nomentana.
domingo, 4 de enero de 2015
SAN SEBASTIÁN
Fiesta: 20 enero
Sebastián es un mártir del los primeros siglos de la era cristiana. Había nacido en Narbona (Italia), pero se había educado en Milán (Italia). Era hijo de una familia militar y noble, por lo que llegó a ser también militar, capitán de primera corte. Cumplía con toda la disciplina militar, pero por ser cristiano (en secreto) no participaba de los sacrificios a los ídolos.
Como buen cristiano, ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por causa de Cristo. Esa situación no duró mucho, y fue denunciado al emperador Maximino quien al saber que era cristiano lo obligó a escoger entre ser su soldado o seguir a Jesucristo.
El santo escogió la milicia de Cristo; desairando al Emperador, que lo condenó a muerte. Entonces los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, lo ataron a un poste y lanzaron sobre él una lluvia de flechas. Dándolo por muerto lo abandonaron, pero sus amigos que estaban al acecho, se acercaron, y al verlo todavía con vida, lo llevaron a casa de una noble cristiana romana, llamada Irene, que lo mantuvo escondido en su casa y le curó las heridas hasta que quedó restablecido.
El santo se negó rotundamente a ausentarse de Roma, pues su corazón ardoroso del amor de Cristo, impedía que él no continuase anunciando a su Señor. Se presentó con valentía ante el Emperador, desconcertado porque lo daba por muerto, y el santo le reprochó con energía su conducta por perseguir a los cristianos. Maximino mandó que lo azotaran hasta morir, y los soldados cumplieron esta vez sin errores la misión y tiraron su cuerpo en un lodazal. Los cristianos lo recogieron y lo enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre de San Sebastián.
Sebastián es un mártir del los primeros siglos de la era cristiana. Había nacido en Narbona (Italia), pero se había educado en Milán (Italia). Era hijo de una familia militar y noble, por lo que llegó a ser también militar, capitán de primera corte. Cumplía con toda la disciplina militar, pero por ser cristiano (en secreto) no participaba de los sacrificios a los ídolos.
Como buen cristiano, ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por causa de Cristo. Esa situación no duró mucho, y fue denunciado al emperador Maximino quien al saber que era cristiano lo obligó a escoger entre ser su soldado o seguir a Jesucristo.
El santo escogió la milicia de Cristo; desairando al Emperador, que lo condenó a muerte. Entonces los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, lo ataron a un poste y lanzaron sobre él una lluvia de flechas. Dándolo por muerto lo abandonaron, pero sus amigos que estaban al acecho, se acercaron, y al verlo todavía con vida, lo llevaron a casa de una noble cristiana romana, llamada Irene, que lo mantuvo escondido en su casa y le curó las heridas hasta que quedó restablecido.
El santo se negó rotundamente a ausentarse de Roma, pues su corazón ardoroso del amor de Cristo, impedía que él no continuase anunciando a su Señor. Se presentó con valentía ante el Emperador, desconcertado porque lo daba por muerto, y el santo le reprochó con energía su conducta por perseguir a los cristianos. Maximino mandó que lo azotaran hasta morir, y los soldados cumplieron esta vez sin errores la misión y tiraron su cuerpo en un lodazal. Los cristianos lo recogieron y lo enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre de San Sebastián.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS
Solemnidad: 1 de enero
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
La antigüedad de esta fiesta mariana se puede constatar en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones. Se sabe que es la primer celebración mariana que apareció en la Iglesia Occidental, sin embargo, cuando el rito romano comenzó a celebrar la octava de Navidad, conmemorando la circuncisión del Niño Jesús, desapareció esta fiesta.
Fue recién en el año 1931 que el Papa Pío XI, con ocasión del XV Centenario del Concilio de Éfeso (431), instituyó la Fiesta Mariana para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios; pero en la última reforma del calendario –luego del Concilio Vaticano II– se trasladó la fiesta al 1 de enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título de Santa María, Madre de Dios.
De esta manera, esta Fiesta Mariana se encuentra en un marco litúrgico más adecuado, en el tiempo de la Navidad del Señor; y al mismo tiempo, todos los católicos empezamos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María.
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
La antigüedad de esta fiesta mariana se puede constatar en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones. Se sabe que es la primer celebración mariana que apareció en la Iglesia Occidental, sin embargo, cuando el rito romano comenzó a celebrar la octava de Navidad, conmemorando la circuncisión del Niño Jesús, desapareció esta fiesta.
Fue recién en el año 1931 que el Papa Pío XI, con ocasión del XV Centenario del Concilio de Éfeso (431), instituyó la Fiesta Mariana para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios; pero en la última reforma del calendario –luego del Concilio Vaticano II– se trasladó la fiesta al 1 de enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título de Santa María, Madre de Dios.
De esta manera, esta Fiesta Mariana se encuentra en un marco litúrgico más adecuado, en el tiempo de la Navidad del Señor; y al mismo tiempo, todos los católicos empezamos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María.
domingo, 21 de diciembre de 2014
SAN FRANCISCO DE ASÍS CON LOS POBRES Y LOS ANIMALES
ORACIÓN SIMPLE (san Francisco de Asís)
Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde hay desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.
Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, como consolar,
ser comprendido, como comprender,
ser amado, como amar.
Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.
viernes, 12 de diciembre de 2014
SANTA LUCÍA
Fiesta: 13 de diciembre
Lucía vivió en los primeros siglos del cristianismo, en la época de las peores persecuciones a los cristianos.
Pertenecía a una adinerada familia de Siracusa. La madre, Eutiquia, cuando quedó viuda, quería hacer casar a la hija con un joven paisano. Lucía, que había hecho voto de virginidad por amor a Cristo, logró que se aplazara la boda, entre otras cosas porque su madre se había enfermado gravemente. Devota de santa Águeda, la mártir de Catania, que había vivido medio siglo antes, Lucía quiso llevar a su madre enferma a la tumba de la santa. De esa peregrinación la madre regresó completamente curada y por eso le permitió a la hija seguir el camino que deseaba, permitiéndole dar a los pobres de la ciudad su rica dote.
El novio rechazado se vengó acusando a Lucía ante el procónsul Pascasio por ser ella cristiana. El procónsul la amenazó de ser llevada a un prostíbulo para que saliera contaminada. Cuando quisieron llevarla, el cuerpo de Lucía se puso tan pesado que más de diez hombres no lograron moverla ni un palmo. Entonces un golpe de espada hirió a Lucía, fue decapitada, pero aun con la garganta cortada la joven siguió exhortando a los fieles para que antepusieran los deberes para con Dios a los de las criaturas.
La tradición cuenta que ella misma pidió que le quitaran sus bellísimos ojos para que su prometido dejara de perseguirla.
Lucía vivió en los primeros siglos del cristianismo, en la época de las peores persecuciones a los cristianos.
Pertenecía a una adinerada familia de Siracusa. La madre, Eutiquia, cuando quedó viuda, quería hacer casar a la hija con un joven paisano. Lucía, que había hecho voto de virginidad por amor a Cristo, logró que se aplazara la boda, entre otras cosas porque su madre se había enfermado gravemente. Devota de santa Águeda, la mártir de Catania, que había vivido medio siglo antes, Lucía quiso llevar a su madre enferma a la tumba de la santa. De esa peregrinación la madre regresó completamente curada y por eso le permitió a la hija seguir el camino que deseaba, permitiéndole dar a los pobres de la ciudad su rica dote.
El novio rechazado se vengó acusando a Lucía ante el procónsul Pascasio por ser ella cristiana. El procónsul la amenazó de ser llevada a un prostíbulo para que saliera contaminada. Cuando quisieron llevarla, el cuerpo de Lucía se puso tan pesado que más de diez hombres no lograron moverla ni un palmo. Entonces un golpe de espada hirió a Lucía, fue decapitada, pero aun con la garganta cortada la joven siguió exhortando a los fieles para que antepusieran los deberes para con Dios a los de las criaturas.
La tradición cuenta que ella misma pidió que le quitaran sus bellísimos ojos para que su prometido dejara de perseguirla.
domingo, 30 de noviembre de 2014
NUESTRA SEÑORA DE LOS MILAGROS DE CAACUPÉ
Patrona de Paraguay
Fiesta: 8 de diciembre
Alrededor del año 1600 un aborigen Guaraní convertido al cristianismo escapaba de un grupo de aborígenes de otra tribu que lo perseguían.
Al verse desesperado, se escondió detrás de un gran árbol y se encomendó a la Virgen, prometiéndole que si lo salvaba de esa situación le haría con la madera de aquél gran árbol una imagen para su veneración.
Así fue. El grupo de aborígenes que lo acechaban no pudo encontrarlo y se alejaron del lugar. Cuando se encontró fuera de peligro cumplió con su promesa, y la misma imagen de la Virgen que esculpió aquel Guaraní es la que se venera hoy como Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé, en su Santuario de Paraguay.
Es la patrona de Paraguay.
Fiesta: 8 de diciembre
Alrededor del año 1600 un aborigen Guaraní convertido al cristianismo escapaba de un grupo de aborígenes de otra tribu que lo perseguían.
Al verse desesperado, se escondió detrás de un gran árbol y se encomendó a la Virgen, prometiéndole que si lo salvaba de esa situación le haría con la madera de aquél gran árbol una imagen para su veneración.
Así fue. El grupo de aborígenes que lo acechaban no pudo encontrarlo y se alejaron del lugar. Cuando se encontró fuera de peligro cumplió con su promesa, y la misma imagen de la Virgen que esculpió aquel Guaraní es la que se venera hoy como Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé, en su Santuario de Paraguay.
Es la patrona de Paraguay.
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