miércoles, 13 de mayo de 2020

SANTO TORIBIO ROMO

Fiesta: 21 de mayo.




Toribio Romo González nació el 16 de abril de 1900 en la localidad de Santa Ana de Guadalupe, Jalisco, México. A los 11 años de edad ingresó al seminario auxiliar de San Juan de los Lagos. En 1922 se ordenó sacerdote. Prestó sus servicios ministeriales en Sayula, Tuxpan, Yahualica y Cuquío.

En 1926 comenzó la persecución del presidente Elías Calles a la Iglesia Católica con la "Ley Calles". En 1927 bajo órdenes del obispo, el padre Toribio Romo fue enviado a Tequila Jalisco, allí vivía escondido en una barranca cerca del rancho de Agua Caliente, junto a su hermano que también era sacerdote, y su hermana que los ayudaba, ambos sacerdotes celebraban la Eucaristía a escondidas en una antigua destilería que habían encontrado.

El 25 de febrero de 1928, por la madrugada, una tropa compuesta por soldados federales y agraristas, avisados por un delator, sitió el lugar. Ese día el hermano de Toribio no estaba allí. La tropa ingresó a la habitación de Toribio y gritó: gritó: "¡Éste es el cura, mátenlo!". Ahí mismo le dispararon y lo asesinaron. La familia pudo recuperar sus restos y sepultarlo en Guadalajara. Veinte años después del sacrificio del padre Toribio, sus restos regresaron a su lugar de origen, y fueron depositados en la capilla construida por él mismo, en Jalostotitlán. El 22 de noviembre de 1992 fue beatificado, y el 21 de mayo de 2000 fue canonizado por el papa san Juan Pablo II junto con 24 compañeros mártires.

miércoles, 6 de mayo de 2020

SANTA JUANA LESTONNAC

Fiesta: 15 mayo.





Juana Lestonnac nació en 1556, en Burdeos, Francia. Siendo muy joven, en
1573, contrajo matrimonio. Tuvieron 8 hijos (de los cuales 3 fallecieron
jovenes). Formaron una familia y un hogar muy feliz. Juana se destavaba como
ama de casa, hábil, sencilla, paciente, dulce, generosa y comprensiva.
Al mismo tiempo Juana se dedicaba a las obras de caridad, visita las
cárceles, las familias necesitadas, y acoge en su hogar a desamparados.
En 1958 Juana queda viuda. Una vez que sus hijos, y amayores, dejan el
hogar, Juana siente el llamado de consagrar a Dios su vida. Intentó ingresar
en un convento, pero problemas de salud se lo impidieron. Entonces sintió la
inspiración de fundar una nueva congregación religiosa.
Es así que en 1606 Juana comienza la Orden de la Compañía de María Nuestra
Señora, para la educación cristiana de la juventud. En 1607 el papa Paulo V
aprobó el Instituto.
Juana de Lestonnac, formada en la espiritualidad de los Ejercicios
Ignacianos, ardía en celo por extender el reino de Dios.
Falleció el 2 de febrero de 1640. Fue beatificada el 23 de septiembre de
1900 y canonizada el 15 de mayo de 1949.

lunes, 4 de mayo de 2020

BEATA IMELDA

Fiesta: 12 mayo.





La beata Imelda nació en la ciudad de Bolonia (Italia) en 1322. Nació en una familia noble de la época, era hija de los Condes de Lambertini.

La pequeña Imelda pronto llamó la atención por sus celestiales inclinaciones. Cuando lloraba, se sentía consolada al oír los nombres de Jesús y de María; cuando comenzó a hablar, fueron estos nombres dulcísimos los que pronunció con más frecuencia. A veces, la encontraban con las manos levantadas al cielo, en oración, y con los ojos anegados en lágrimas de ternura. Era muy devota de la Madre de Dios, y, sobre todo, de la Sagrada Eucaristía. Pasaba muchas horas, como extasiada, delante del Sagrario de la capilla que tenían en el palacio.

A los 9 años sintió el llamado de Dios a ser religiosa. Obtuvo el permiso de sus padres, ya que en aquellos años era común que algunos niños y niñas ingresaran a la vida religiosa a tan corta edad. Ingresó en el monasterio dominico de Val di Pietra.

No había hecho la Primera Comunión, ya que en la Iglesia de ese tiempo la comunión sacramental no era para los niños. Por esta causa Imelda suspiraba siempre por el día más feliz de su vida, y era tan grande el concepto que tenía de la Eucaristía, que no sabía entender cómo era posible no morir de amor al recibir el Pan de los Ángeles.

El día 12 de mayo de 1333 sucedió que, terminada la celebración, y ya habiendo comulgado todas las religiosas, Imelda se quedó postrada en tierra, en el coro, con gran desconsuelo. De repente, el coro se iluminó con una luz milagrosa y se llenó de un aroma suavísimo que atrajo a todos allí. Una Hostia se movía sola, en el aire, y parecía que quería ir hacia la religiosa-niña. Al ver tal milagro, el sacerdote entendió claramente la voluntad de Dios, se revistió de nuevo, y tomando la Hostia que flotaba en el espacio, administró a Imelda la Sagrada Comunión. Entonces Imelda cerró los ojos, juntó las manos, inclinó la cabeza... y pareció quedar dormida. Pero pronto su color rosado se transformó en un color ligeramente blanquecino, y pasaron varias horas sin que se desvaneciera el encanto. Entonces las religiosas presintieron lo que sucedía; se acercaron a ella, la llamaron, pero no respondió; estaba muerta, muerta de amor a Jesús, tal como se había imaginado...
Un gran gentío acudió a Val-di-Pietra para ver el cuerpo de la joven novicia. Y nadie dudó en venerarla enseguida como bienaventurada. Cada año, el día 12 de mayo se celebra en el convento con toda solemnidad. Fue el papa León XII, en 1826, quien la declaró Beata, autorizando su oficio litúrgico y Misa propia.