martes, 16 de abril de 2024

NUESTRA SEÑORA DE LLEDÓ (LIDÓN)

 La Santa Troballa





La tradición más antigua de la “troballa” de la imagen es de 1366. Según el cronista, aquel mismo año, mientras un labrador llamado Perot (Pedro) de Granyana araba con sus bueyes en la zona de Castellón, España, levantó una piedra junto a las raíces de un almez, bajo la cual apareció una pequeña imagen de piedra (llamada troballa). El labrador insistía en llevarse la imagen, que era la figura de una mujer orando, a la ciudad para mostrarla a las autoridades, pero cada vez que lo hacía, esta desaparecía, por lo que lo trataron de loco. Cuando por fin, ante la insistencia del agricultor, el Consejo de la Ciudad, le acompañó al punto donde encontró la figura, hallaron un milagro. Encontraron la figura rodeada de ángeles, por lo que, ante esta celestial aparición, decidieron edificar la ermita en ese mismo lugar. Según esta tradición, por haber sido encontrado bajo un almez, a partir de su fruto (almeza o, en valenciano, Lledó), a esta imagen se la conoce en valenciano con el nombre de “Mare de Déu del Lledó”. Tras el hallazgo de la imagen se construyó una capilla en el mismo lugar, que fue ampliada posteriormente y a través de los siglos, tras el auge de la devoción.

A partir del 1638, la troballa se coloca en una excavación abierta en el pecho de una figura mayor de la Virgen a modo de hornacina, asumiendo así desde este momento la condición de imagen-relicario. Esta imagen relicario tiene apenas 60 mm de altura y es de diseño simple. Con el motivo de la proclamación de la imagen como patrona de Castellón por parte del Papa Pío XI en 1922, la figura mayor de la Virgen comienza a vestirse con mantos bordados.

En la Guerra Civil, la imagen de la Virgen se dañó a causa de una caída desde su trono hasta el suelo. Perdió la cabeza y las manos, deformando y mutilando la forma de la imagen. A pesar de que, pasada la guerra, en 1940, consiguieron encontrarse pedazos de la figura entre los escombros, esta siguió quedando incompleta. Por este motivo se construyó un nueva imagen-relicario, sustituyendo así la destruida por la guerra. Esta nueva figura es la imagen de la Virgen María Inmaculada con las manos en posición de oración, cubierta con su característico manto y en su pecho la hornacina que contiene la trovalla. Esta es la que se conserva en la actualidad, encontrada en el Altar Mayor de la Basílica.

Fecha en que se la celebra: 4 de mayo.



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