miércoles, 8 de mayo de 2019

SAN JUAN DE ÁVILA

Fiesta: 10 de mayo





San Juan de Ávila nació en Almodóvar del Campo, Ciudad Real (España), el 6 de enero de 1499 ó 1500. Estudió leyes en Salamanca, y aconsejado por un franciscano, estudió filosofía y teología. Fue ordenado sacerdote el año 1526.

El padre Juan de Ávila repartió sus bienes a los pobres y se entregó a la oración y a la enseñanza del catecismo.

El año 1535, llamado por el obispo, marchó a Córdoba (España) donde organizó predicaciones por los pueblos obteniendo muchas conversiones de personas importantes. Se dedicó también por mucho tiempo a la formación de los sacerdotes, para quien fundó centros de estudios.

Más tarde se desplazó a Granada a donde fue llamado para ayudar al arzobispo en la fundación de la universidad.

En el año 1537 se formó en Granada el grupo sacerdotal de Juan de Ávila. Eran sacerdotes operarios, que se dedicaban a la predicación, vivían en comunidad, bajo la obediencia del maestro Ávila.

En 1539 Juan acudió a Baeza (Jaén), donde ayudó en la fundación de la Universidad, quizá su fundación más célebre. En todas las ciudades por donde pasaba, Juan de Ávila procuraba dejar la fundación de algún colegio o centro de estudios para sacerdotes.

Desde 1551 comenzó a sentirse enfermo. Las molestias de su enfermedad le obligaron a residir en Montilla hasta su muerte. Su retiro le dio la posibilidad de escribir con calma la correspondencia. Las cartas de Juan de Ávila llegaban a todo rincón de España e incluso de Roma. De todas partes le pedían consejo obispos, personas de gobierno, sacerdotes y seminaristas, discípulos, conversos, personas humildes, enfermos, religiosos y religiosas.

Murió el 10 de mayo de 1569.
 


jueves, 2 de mayo de 2019

BEATA ANA ROSA GATTORNO

Fiesta: 6 de mayo


 
 
Nació en Génova (Italia) el 14 de octubre de 1831. A los 21 años (5 de noviembre, 1852), contrajo matrimonio con su primo Jerónimo Custo y se trasladó a Marsella. Una imprevista crisis financiera turbó muy pronto la felicidad de la nueva familia, obligada a volver a Génova marcada por la pobreza.
Desgracias aún más graves la amenazaron, su primera hija Carlota afectada de una improvisa enfermedad quedó sordomuda para siempre. Su marido falleció en 1858, dejándola viuda, y luego falleció su hijo más pequeño.
Purificada por las pruebas, pero fuerte en el espíritu, comprendió el verdadero sentido del dolor. El apremiar de tantos acontecimientos tristes, marcó en su vida un cambio radical que ella llamará “su conversión” a la oferta total de sí al Señor, a su amor y al amor del prójimo.
En 1861 emitió en forma privada los votos perpetuos de castidad, obediencia y pobreza, siendo terciaria franciscana. En 1862 recibió el don de los estigmas ocultos, percibidos más intensamente los días viernes.
Para sus hijos fue siempre una madre ejemplar. En febrero de 1864 recibió una inspiración de fundar una congregación cuya misión fuera ayudar a los necesitados y llevar la misericordia de Dios a todos. Así fue que nacieron las “Hijas de Santa Ana, Madre de María Inmaculada”.
A su muerte dejó 368 casas fundadas, en las cuales desempeñaban su misión 3.500 hermanas. Falleció, tras una enfermedad, el 6 de mayo de 1900. La fama de santidad que ya había irradiado en vida, irrumpe en ocasión de su muerte, creciendo ininterrumpidamente en todas partes del mundo.

miércoles, 24 de abril de 2019

JESÚS, EL BUEN PASTOR









“Jesús dijo: Yo soy el buen Pastor.
El buen Pastor da su vida por las ovejas.
El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas.
Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí –como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre– y doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor.”
Evangelio según San Juan capítulo 10, versículos del 11 al 16.

miércoles, 17 de abril de 2019

MARÍA AL PIE DE LA CRUZ












En el cuarto evangelio, san Juan narra que "junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena" (Jn 19, 25). Con el verbo "estar", que etimológicamente significa "estar de pie", "estar erguido", el evangelista tal vez quiere presentar la dignidad y la fortaleza que María y las demás mujeres manifiestan en su dolor, gracias a su fe.
Al pie de la cruz reconocemos la "compasión de María", en cuyo corazón repercute todo lo que Jesús padece en el alma y en el cuerpo, subrayando la voluntad de María de participar en el sacrificio redentor de Jesús y de unir su sufrimiento materno a la ofrenda sacerdotal de su Hijo.

ORACIÓN A MARÍA AL PIE DE LA CRUZ
Madre nuestra amorosa,
tu que, en la pasión de tu hijo,
viste con los ojos de la fe,
lo que a los ojos de los hombres era
el Amor de Dios destrozado por el pecado.
Tu que ante los hechos no perdiste la esperanza,
tu que fuiste puente entre la Pasión de tu amadísimo
y su Gloriosa Resurrección, a sabiendas de que:
NO HAY AMOR MAYOR DEL QUE
DA LA VIDA POR SUS AMIGOS…
Aunque la oscuridad visite nuestro camino,
y sofoque nuestras débiles linternas,
haz que el brillo de la mañana
sea para nosotros fuerza en cada día, y…
aunque la Cruz pueda arrojar sobre nosotros una sombra
que de momentos parece demasiado grande y oscura,
intercede ante Dios nuestro Señor para que
permanezcamos bajo la Cruz como tú,
para que la mañana de la resurrección
nos encuentre firmes en la fe.
Amén


miércoles, 10 de abril de 2019

NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES

Fiesta: 15 de septiembre







La memoria de Nuestra Señora de los Dolores recuerda a la madre de Jesús, que de pie junto a la cruz de su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a su pasión salvadora. Fue la nueva Eva, que por su admirable obediencia contribuyó a la vida, al contrario de lo que hizo la primera mujer, que por su desobediencia trajo la muerte.
Los Evangelios muestran a la Virgen Santísima presente, con inmenso amor y dolor de Madre, junto a la cruz en el momento de la muerte redentora de su Hijo, uniéndose a sus padecimientos, mereciendo por ello el título de Corredentora.
Este día se acompaña a María en su experiencia de un muy profundo dolor, el dolor de una madre que ve a su amado Hijo incomprendido, acusado, abandonado por los temerosos apóstoles, flagelado por los soldados romanos, coronado con espinas, escupido, abofeteado, caminando descalzo debajo de un madero astilloso y muy pesado hacia el monte Calvario, donde finalmente presenció la agonía de su muerte en una cruz, clavado de pies y manos.
La Virgen Dolorosa nos enseña a tener fortaleza ante los sufrimientos de la vida. Encontramos en ella una compañía y una fuerza para dar sentido a los propios sufrimientos.

miércoles, 3 de abril de 2019

SAN VICENTE FERRER

Fiesta: 5 de abril






Vicente nació en Valencia (España) en 1350. A los 17 años había ya terminado con tanto éxito sus estudios de filosofía y teología que sus profesores lo incluyeron inmediatamente en el cuerpo docente. Entró al convento de los dominicos de Valencia y fue ordenado sacerdote en 1375, cuando comenzó el gran cisma de Occidente (1378-1417).
Él hizo todo lo posible para solucionar el gran conflicto y restituir así la unidad a la Iglesia. Recorrió toda Europa, entusiasmando con su gran oratoria a las muchedumbres de fieles, atraídos también por un fenómeno especial: al predicador dominico -que sólo conocía el castellano, el latín y un poco de hebreo- le entendían todos los fieles de las diversas naciones a donde él iba, cada uno en su lengua, repitiéndose así el milagro de Pentecostés.
Cuando se logró la unidad del pontificado con el concilio de Constanza y con la elección de Martín V, Vicente recorrió el norte de Francia tratando de poner fin a la guerra de los Cien años. Murió el 5 de abril de 1419, durante la misión en Vannes, y fue canonizado por Calixto III en 1455.

miércoles, 27 de marzo de 2019

SAN FRANCISCO COLL GUITART

Fiesta: 2 de abril (la familia Dominica lo celebra el 19 de mayo).




Francisco Coll i Guitart nació el 18 de mayo de 1812, en Gombrèn, España. Desde sus primeros años se sentía apóstol. Sus amigos acudían a oír sus predicaciones infantiles desde la fuente en la plaza del pueblo, o subido a bancos y sillas. Todos veían en él un futuro sacerdote. A los diez años dejó Gombrèn y marchó a estudiar al seminario de Vic, alternando sus estudios con la enseñanza a los niños. Piedad, estudio, enseñanza, apostolado: fueron buenos cimientos para un futuro predicador y fundador.
En 1830 decidió ser fraile predicador, dominico. Y lo fue en el convento de la Anunciación de Girona. Sólida Formación teológica, intensa vida de oración: las dos alas que le sirvieron para volar por toda Cataluña como apóstol del Evangelio, enamorado de María. En 1835 todos los religiosos tuvieron que abandonar sus conventos, que pasaban a manos del Estado.
A pesar de las adversidades, Francisco continuó con su vocación, y en 1836 fue ordenado sacerdote. Como sacerdote, además de todas las tareas parroquiales, en las que donaba todo su tiempo, se destacó por ser un ferviente e iluminado predicador. Recorrió todo Cataluña predicando misiones.
En 1856 fundó la Congregación de Dominicas de la Anunciata, para sembrar la Palabra de Dios especialmente entre la juventud femenina. Los Colegios de la “Anunciata” son focos de irradiación evangélica, junto con la formación humana, con el espíritu de sencillez. De alegría, de servicio que caracterizó al fundador.
El padre Coll, cerca del año 1870 quedó completamente ciego repentinamente. Cansado y enfermo por su vida de austeridad y por todas sus responsabilidades, falleció el 2 de abril de 1875.
El 29 de abril de 1979 fue solemnemente beatificado en Roma por el papa san Juan Pablo II. Y el 11 de octubre del 2009 fue canonizado por el papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro.


miércoles, 20 de marzo de 2019

PROFETA ELÍAS





Elías fue un profeta del pueblo de Israel cuya historia se narra en el Antiguo Testamento de la Biblia, en el libro 1 y 2 de los Reyes. Elías era oriundo de Tishbé, en la región de Galaad y al oriente del río Jordán.
El ministerio profético de Elías comienza en la época del reinado de Acab, quien gobernó el Reino de Israel entre 874 a.C. y 853 a.C. El rey Acab y su mujer cananea Jezabel se habían alejado de Dios, y junto a ellos todo el pueblo. El profeta Elías aparece para anunciar una gran sequía y hambruna en la región, enviada por Dios como consecuencia de la iniquidad.
Después de su anuncio, avisado por Dios, Elías se esconde en un arroyo cercano al Jordán y es alimentado por cuervos. Después, por mandato de Dios, va a Sarepta, un poblado cercano, a la casa de una viuda, en donde el profeta multiplica la comida y resucita a su hijo.
Enviado por Dios, Elías desafió en el Monte Carmelo a los cuatrocientos cincuenta profetas del dios Baal. Ellos debían ofrecer un sacrificio a Baal y Elías ofrecería un sacrificio a Dios, pero ninguno podía prender fuego. El dios que enviara fuego al sacrificio sería el dios verdadero. Dios envió fuego al sacrificio de Elías, y el sacrificio de Baal no tuvo ni una chispa. Al ver eso toda la gente se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y dijo “¡El Señor es Dios!”. La gente atrapó a los profetas de Baal y Elías los degolló en el arroyo Quisón. Eso hizo que terminara la sequía. (La espada de fuego con la que se representa al profeta Elías hace alusión a este episodio del fuego enviado por Dios).
Jezabel juró venganza contra Elías, por eso él huyó a esconderse en el desierto, y en su desesperación se deseaba la muerte. Dios envió un ángel para que lo reconfortara y le diera de beber y comer. Elías se escondió en una cueva en el monte Horeb. Allí Dios se le manifestó presentándose como una voz apacible y suave brisa tras vientos, temblores y un fuego. Le encomendó nuevas misiones, y le señaló a Eliseo como su profeta sucesor.
Luego de morir el rey Ocozías (hijo de Acab y Jezabel), cuando Elías y Eliseo caminaban cerca del río Jordán, apareció un carro de fuego, con caballos también de fuego, que los separó, y Elías subió al cielo en un torbellino. Eliseo quedó allí, recogió la capa que se le había caído a Elías, pero no lo volvió a ver.