miércoles, 9 de septiembre de 2020

NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE

Fiesta: 19 de septiembre.

 


El 19 de septiembre de 1846, dos jovencitos, Un niño llamado Maximino Giraud, de once años y Melanie Mathieu de quince años, vieron aparecerse a la Virgen María en una meseta montañosa al sudeste de Francia, cerca del poblado de La Salette, mientras cuidaban su ganado.

Vieron a una Señora que estaba sentada en una enorme piedra. Tenía el rostro entre sus manos y lloraba amargamente. Luego, se puso de pie y conversando con ellos les dio unos mensajes. La Señora era alta y de apariencia majestuosa. Tenía un vestido blanco con un delantal ceñido a la cintura, no se podría decir que era de color dorado pues estaba hecho de una tela no material, más brillante que muchos soles. Sobre sus hombros lucía un precioso chal blanco con rosas de diferentes colores en los bordes. Sus zapatos blancos tenían el mismo tipo de rosas. De su cuello colgaba una cadena con un crucifijo. Sobre la barra del crucifijo colgaban de un lado el martillo y del otro las tenazas. De su cabeza una corona de rosas irradiaba rayos luminosos, como una diadema. En sus preciosos ojos había lágrimas que rodaban sobre sus mejillas. Una luz más brillante que el sol, pero distinta a éste le rodeaba.

La Virgen les dejó a los dos jovencitos mensajes sobre la oración y la conversión.

Surgió una fuente cerca del lugar donde la Señora se había aparecido y el agua corría colina abajo. Muchos milagros empezaron a ocurrir.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

EL SEÑOR DE LOS MILAGROS MÉXICO

Fiesta: 14 de septiembre.

 



 

 

El Señor de los Milagros de Michoacán es una imagen de Jesús crucificado que se venera en Michoacán, México. Se trata de una histórica escultura realizada en la técnica de pasta de caña de maíz elaborada por purépechas en la época colonial española

La historia de esta imagen remonta al año 1597. De acuerdo a los relatos en ese año llegó al poblado de San Juan Parangaricutiro un viajero que vendía tres cristos. Se le ofreció hospedaje y el huésped decide dejar un tiempo los 3 cristos a la parroquia del lugar para ver por cual se decidía el párroco. Al llegar el plazo el párroco se decidió por uno de ellos, y al pretender pagarle al dueño de las esculturas se negó a recibir el dinero y se fue dejando al Cristo, asegurando que era muy milagroso. Del forastero no se supo nada más, se fue sin dejar rastro alguno de que en algún momento hubiera estado ahí.

La imagen del cristo concordaba con la raza indígena de la localidad por tal motivo había sido una de las seleccionadas. En una oportunidad, el hijo de un cacique cayó gravemente enfermo. El cacique lo encomendó al Cristo, prometiéndole que si le devolvía la salud a su hijo él entraría a la iglesia bailando para el Cristo, como lo había hecho el rey David de las escrituras. El hijo del cacique recuperó la salud por lo que su padre cumplió la promesa que había hecho al Cristo y bailó tal como le prometió con la comunidad como testigo. Allí fue que comenzó la gran devoción del pueblo por este Cristo, que empezó a obrar prodigios en la vida de las personas, y así se difundió su devoción y fue llamado el Señor de los Milagros.

Con el tiempo se construyó un templo para su veneración, pero en 1943 se produjo la erupción del volcán Paricutín y la ciudad entera quedó sepultada bajo la lava. Los pobladores lograron salvar al Cristo, y milagrosamente de toda la ciudad solo se conservó en pie parte del recinto religioso, donde hoy se puede ver el segundo cuerpo de la fachada con una de sus torres, y algunos muros de la parte posterior, incluido el altar mayor de piedra. La imagen hoy en día se conserva en el nuevo Santuario del Señor de los Milagros que se construyó en el poblado de Nuevo San Juan Parangaricutirimícuaro en el mismo municipio de Nuevo Parangaricutiro, de Michoacán.